Folcrá nace por iniciativa de D. Antonio Folcrá en 1934. Su objetivo era la artesanía del metal, en particular lo que entonces se llamaba “cerrajería artística”. Las cerrajerías de este tipo eran unas empresas artesanas de gran calidad, expertas en la construcción de rejas, puertas y marquesinas en las que manejaban con gran maestría la forja, el bronce o el latón. 

En 1942 se construyeron la rejas del Banco Español de Crédito en la plaza de Cataluña con Eusebio Bona como arquitecto y hasta fines de los cincuenta también se realizaron las rejas de todas las agencias en Barcelona de la “Caja de los Marqueses”, de las que era arquitecto Leopoldo Gil Nebot. Eran unas delegaciones “modernas” con luz fluorescente indirecta y mesas sin protección antirrobo.

En el año 1944 se construyeron las grandes vidrieras del Cine Windsor, proyectado por José Maria Sagnier. En 1953 se acabó la elaborada portada de la Unión Suiza de Relojería. En los últimos años de la década, Folcrá construyó las rejas y puertas ornamentales más importantes de Barcelona. En el año 1955 ya apareció como carpintero metálico en el edificio de los talleres Motormóvil de proyectado por Agustí Borrell Sensat.

La inquietud de Antonio Folcra le llevo en los años cincuenta a introducirse en otros campos como la fabricación de estufas y algún otro electrodoméstico. Una de estas creaciones fué la estufa Fokoil, de la que se vendieron más de 60.000 unidades en toda España. Leopoldo Gil Nebot diseñó la última de las estufas de Folcrá y el interiorismo del local “Laris” en el que este empezó a vender los electrodomésticos que el mismo fabricaba.

Hasta el año 1959, Folcrá todavía se anunciaba como una empresa cerrajera de “Artesanía Moderna” pero realizando piezas cada vez más innovadoras, como la reja de la Platería Cañellas que puede plegarse hacia el exterior formando una visera de protección solar. Los autores del proyecto eran unos jovencísimos arquitectos: Enrique Tous y Jose María Fargas.

Era lógico que una empresa de prestigio viese en las puertas y ventanas un campo donde aplicar sus habilidades cerrajeras. A partir de estos años, Folcrá inició su especialización en las carpinterías metálicas y pocos después en las fachadas ligeras, una especialización que la llevó al absoluto dominio de la tecnología dentro y fuera de nuestras fronteras.

Durante los años sesenta, el muro cortina se va haciendo cada vez más frecuente, pero su calidad es prácticamente imprevisible por la falta de experiencia de la incipiente industria española. Los más hábiles buscaron la protección de la experiencia americana. En 1962, el año de los tres primeros grandes edificios españoles de fachada ligera, Antonio Folcrá, inició su relación con el joven Juan Grau, reciente doctorado en ingeniería. Su primera actividad fue un viaje a los Estados Unidos que para el empresario era el modelo a imitar en la construcción de fachadas ligeras.

De su viaje volvió con una profusa información de la que le proveyó la densa trama de organizaciones empresariales americanas. Un mundo de perfiles, materiales de sellado, vidrios protectores y normas confirmó la confianza de Folcrá. De esa información se seleccionó una marca, “Kawneer”, que ofrecía a los ojos del técnico la mayor calidad. Juan Grau volvió a América y estableció relaciones con la empresa madre, Amax Inc., un grupo empresarial que controlaba toda la cadena de producción del aluminio.

Durante los setenta Folcrá amplía su ámbito de incidencia y puebla España de un sinnúmero de edificios para todo tipo de entidades entre los que las sedes bancarias son los más frecuentes. 

Folcrá, con más de 75 años de historia ha sido capaz de introducir nuevas técnicas, adaptarse a modas, conseguir el máximo nivel en el rigor técnico y salvar todo tipo de dificultades. Si Antonio Folcrá fundó la empresa y la condujo hasta los muros cortina de más calidad en su momento, Juan Grau ha aunado su formación económica y técnica para convertirla en una de las empresas más capaces en su campo dentro del panorama internacional.

Actualmente, Juan Grau sigue presidiendo Folcrá, delegando las funciones directivas a tres de sus hijos: Sergio Grau (Consejero Delegado), Juan Grau (Adjunto Dirección) y Álex Grau (Director Financiero).